La convivencia entre vecinos se ve frecuentemente alterada por ruidos excesivos durante el horario de descanso, por la presencia de las mascotas en el uso de los espacios comunes así como por los roces generados durante las interacciones entre las personas que forman la comunidad de residentes. Si bien inicialmente parecen asuntos de poca relevancia, pueden generar situaciones conflictivas que afectan a la vida diaria de los residentes.

Muchos conflictos en este ámbito se producen por la falta de comunicación fluida y de respeto mutuo. A través de la mediación se facilita el espacio de diálogo necesario para solucionar cualquier problema por pequeño que parezca, mejorando la convivencia entre todos y lo más importante, el bienestar físico y psicológico de los ciudadanos.